Franquicias de joyerías, regalos con acierto

franquicias de joyeríasEntre los regalos más clásicos de Navidad, las joyas son siempre una apuesta segura. Incluso fuera de estas fechas, como obsequio para cualquier tipo de celebración. Por ello, las franquicias de joyerías son una gran oportunidad para quienes quieran centrar su futuro laboral en este sector.

Las franquicias de joyerías han descubierto en el mundo de las joyas y la bisutería un “filón de oro”. Nunca mejor dicho. Y es que, a la hora de hacer un regalo, son una de las opciones más aclamadas.

Fechas señaladas, como Navidad, San Valentín o el Día de la Madre, son las de mayor actividad. Las franquicias de joyerías notan en estos periodos un aumento de sus beneficios. Aunque se trata de negocios atemporales, puesto que las joyas son regalos muy recurridos para todo tipo de celebraciones. Cumpleaños, aniversarios, bodas, bautizos, comuniones, graduaciones… Cualquier ocasión es buena para comprar y regalar.

Con todo, este mercado ha ido evolucionando a lo largo de los años. Al tratarse de artículos no aptos para todos los bolsillos, se han ido adaptando. Así, las franquicias de joyerías pueden ofrecer a aquellos con menos poder adquisitivo una alternativa ajustada y adecuada.

Los datos corroboran su éxito

Según “La Franquicia en España 2017”, el informe estadístico anual de la Asociación Española de Franquiciadores (AEF), hay 22 redes de franquicias en el sector “Joyería/Bisutería”. Las mismas suman 992 establecimientos y dan empleo a 2.055 personas. Además, cerraron 2016 con una facturación superior a los 179,95 millones de euros.

La introducción de la fórmula de la franquicia en el sector ha sido un factor de peso en su evolución. Tradicionalmente, las empresas joyeras han sido negocios familiares de escaso crecimiento y expansión, debido al localismo que las caracterizaba. Sus establecimientos, arraigados en una ciudad o barrio, permitían una cercanía con el ciudadano. Y, con ella, la consiguiente fidelización de la clientela, garante de la supervivencia del negocio.

Sin embargo, las cosas han cambiado. El público, cada vez más exigente, ya no se siente vinculado a un establecimiento en concreto. Ni acude a estas tiendas en busca de un artículo de lujo que marque un hito en su vida o la de una persona querida. Hoy en día, el cliente se preocupa por las últimas tendencias en moda, como si de un complemento más se tratase. Por tanto, valora más los puntos de venta donde satisfacen sus necesidades. En este sentido, el sector de las franquicias de joyerías ha experimentado una importante evolución.

Así las cosas, la evolución de las joyerías se ha basado en la necesidad de los negocios por adaptarse a los cambios sociales, a la moda imperante… Y a las exigencias de gente que ya no considera estos artículos como un lujo, sino como un capricho ocasional.

Franquicias de joyerías, un sector moderado

El sector engloba dos modelos de negocio de características muy similares en cuanto a comportamiento de compra. Pero con una importante diferencia protagonizada por el precio medio de los productos vendidos en los dos modelos. Por un lado, las franquicias de joyerías propiamente dichas. Y, por otro, las que venden artículos de bisutería.

Eso sí, en ambos casos, continúa la tendencia de los últimos años. La misma está caracterizada por la desaparición de las empresas de carácter familiar y la consolidación de nuevos negocios. Franquicias de joyerías en las que priman nuevas técnicas de venta y una imagen más dinámica e innovadora.

Asimismo, entre las franquicias de joyerías sigue destacando el mayor empuje de las enseñas de bisutería. Todo debido a sus menores necesidades de inversión y al menor valor del stock inicial.

En cualquier caso, las centrales de las franquicias de joyerías exigen una inversión media por establecimiento que se considera asequible. Sus niveles de facturación siguen siendo más que aceptables. Además, sus costes fijos no son demasiado elevados, ya que requieren pocos empleados y poca superficie para desarrollar la actividad. Factores que determinan que se dé una rentabilidad mínima garantizada y que exista atractivo como proyecto de inversión.