¿Por dónde empiezo para abrir una franquicia?

Abrir una franquicia¿Conoce ya el sistema de franquicia? Este es un punto fundamental a la hora de lanzarse a abrir una franquicia y que no debe soslayarse. Ya que cuanto más conocimiento tengamos del funcionamiento del modelo de negocio, mayor seguridad tendremos de haber realizado una buena inversión. Por este motivo, si su conocimiento del sistema de franquicia cree usted que es muy básico, empiece por aquí. Para tener claro un panorama del sistema y de las franquicias que operan puede hacerlo en las siguientes fuentes:

  • Revistas del sector, publicaciones especializadas y guías de franquicia como 500 Franquicias de Éxito.
  • Internet: portales especializados (Franquicias.net, Franquicia.net, Autoempleo.net…).
  • Cursos de orientación a futuros franquiciados impartidos por diversas instituciones y empresas privadas.
  • Ferias de franquicia (Expofranquicia en Madrid, SIF en Valencia…).

Analícese

Convencidos ya de que el sistema de franquicia puede ofrecernos más ventajas que inconvenientes y que es una vía a tener en cuenta para reducir el riesgo de fracasar a la hora de montar nuestra propia empresa, es muy importante comprobar si reunimos los requisitos necesarios para ser franquiciado.

¿Cuánto estamos dispuestos a invertir? Ya hemos visto lo que cuestan la franquicias, compárelo con sus expectativas. ¿Disponemos de local? ¿Estamos dispuestos a asumir directrices?

Un auto-análisis previo nos ayudará a descubrir si nuestra actitud y circunstancias particulares son las más adecuadas para integrarnos en una cadena. Recordemos el perfil de militar retirado y enterémonos de lo que espera de nosotros cada franquicia.

El derecho a que se me informe con transparencia

En primer lugar y a través de la presente guía, por ejemplo, podremos conocer la gran variedad de franquicias existentes. Encontraremos una ficha técnica de cada concepto encuadrada dentro de su sector de actividad. En dicha ficha aparecen los aspectos básicos de esa franquicia:

  • Actividad
  • Dirección
  • Teléfono
  • Número de establecimientos
  • Inversión necesaria
  • Royalties
  • Dimensión del local

Para evitar la aportación de una información engañosa y la omisión de datos por parte de los franquiciadores respecto a sus planes de negocio, el Real Decreto 2485/1998, de 13 de noviembre, por el que se desarrolla el artículo 62 de la Ley 7/1996, de 15 de Enero, de Ordenación del Comercio Minorista, ha regulado en su artículo 3 las obligaciones informativas a las que deberá hacer frente todo franquiciador ante sus potenciales franquiciados. Conozca esta normativa y sepa cuales son sus derechos.

El análisis de la información

Debemos ser conscientes de que el franquiciador siempre nos ofrecerá la mejor cara de su negocio, que, al fin y al cabo, nos está vendiendo. El no haber sido lo suficientemente prudentes para hacer un estudio mínimamente serio de nuestra franquicia, de todos sus costes y sus posibilidades de explotación, es un error sólo imputable a nosotros. No desconfiemos de nuestro franquiciador en concreto, pero no confiemos en nada que pueda ser comprobado, comprobémoslo.
Un punto de apoyo muy importante a la hora de estudiar tanta documentación son los actuales franquiciados de cada una de las enseñas. Ellos son las personas con quienes podremos contrastar la veracidad de toda la información facilitada por el franquiciador.

Estudio económico y legal

A la hora de estudiar la información recopilada nos centraremos en dos aspectos: el económico y el legal.

Estudio económico

  • ¿Cuánto debo invertir?
  • ¿Cuál es la rentabilidad del negocio?

Estudio legal

  • ¿Cumple el contrato la normativa?
  • ¿Es equilibrado?
  • ¿Incluye la cesión de la marca al franquiciado, se transmite el saber hacer y se presta asistencia continuada al franquiciado durante toda la vigencia del contrato?

Si el franquiciador es “aprobado”, deberemos analizar el negocio propuesto, y comprobar que se adapta a la ubicación que tenemos. Un negocio puede ser fantástico en una determinada ubicación y en otra, por muy distintos motivos, no serlo tanto. Analicemos las posibles fuentes de competencia, si ha habido experiencias anteriores, si es un negocio estacional, si encontrará suficiente demanda en nuestra ubicación.

En conclusión, creemos que, cuando alguien se plantea la posibilidad de invertir en un negocio millones de pesetas, ronda lo irresponsable no analizar con toda seriedad lo siguiente: las previsiones de rentabilidad de dicho negocio, las obligaciones que asumo con la firma del contrato de franquicia, las anteriores experiencias sufridas o disfrutadas por otros franquiciados. Igual que nadie compra una casa sin acudir al Registro de la Propiedad a contrastar la titularidad del inmueble o la existencia de cargas sobre el mismo y, además, pide que se justifique que no existen deudas pendientes con la comunidad de vecinos, nadie debería “comprar” una franquicia sin tomar las mismas precauciones.

Seamos especialmente metódicos a la hora de analizar los “números”, sepamos cuánto me cuesta abrir ese negocio franquiciado, cuanto es razonable facturar y cuál debe ser el beneficio que debemos esperar. Es en este punto, junto con el análisis del contrato, donde más recomendable resulta contar con asesoramiento profesional. El que una vez firmado el contrato e iniciada la explotación del negocio nos encontremos con que no habíamos previsto determinados gastos o, que el presupuesto de adecuación del establecimiento no incluía determinadas partidas, o que la facturación difiere sustancialmente de la prevista, no es algo que sea únicamente culpa del franquiciador.