Una de las primeras preguntas que se hace cualquier emprendedor es cuánto cuesta abrir una franquicia. Aunque muchas cadenas anuncian inversiones desde una determinada cantidad, el dinero que necesitas realmente puede ser superior.
Para evitar sorpresas, es importante conocer todos los gastos y disponer de un presupuesto que permita poner en marcha el negocio sin comprometer su estabilidad financiera.
1. Inversión inicial: mucho más que el canon de entrada
La inversión inicial puede incluir el canon de entrada, las obras de acondicionamiento, el mobiliario, el equipamiento, la tecnología y otros gastos necesarios para abrir el establecimiento.
Sin embargo, no todas las franquicias incluyen los mismos conceptos en sus presupuestos. Algunas presentan importes sin IVA, mientras que otras dejan fuera determinadas partidas.
Antes de firmar, solicita un desglose detallado de la inversión y comprueba qué gastos están incluidos y cuáles tendrás que asumir por separado.
2. Fianza del local y otros gastos de alquiler
Si la franquicia necesita un establecimiento físico, tendrás que contar con los gastos asociados al alquiler.
En España, la fianza legal para un local comercial es, con carácter general, de dos mensualidades de renta. Además, el propietario puede solicitar garantías adicionales, como un aval bancario o un depósito complementario.
También pueden surgir gastos de intermediación, suministros y mensualidades de alquiler anteriores a la apertura.
Estas cantidades pueden representar un desembolso importante, especialmente en zonas comerciales de alta demanda.
3. Existencias y stock inicial
Las franquicias de alimentación, moda, belleza o comercio necesitan disponer de productos desde el primer día.
Aunque algunas cadenas incluyen el stock inicial en la inversión anunciada, otras lo presupuestan por separado.
Además, debes tener en cuenta las primeras reposiciones de mercancía, los plazos de pago a proveedores y las posibles exigencias de compra mínima.
No basta con tener dinero para llenar las estanterías el día de la apertura: también necesitas financiar la reposición del producto.
4. Liquidez para los primeros meses
Uno de los errores más habituales es invertir todos los recursos disponibles en abrir el negocio y quedarse sin dinero para mantenerlo.
Durante los primeros meses, la facturación puede ser inferior a la prevista, mientras que los gastos siguen llegando: alquiler, nóminas, Seguridad Social, suministros, royalties, publicidad y proveedores.
Por eso, es recomendable disponer de un fondo de maniobra que permita afrontar varios meses de actividad, calculado según los gastos fijos, los cobros previstos y las necesidades de tesorería.
La cantidad necesaria dependerá del sector, la estructura de costes y el tiempo que tarde el establecimiento en alcanzar el equilibrio económico.
5. Calcula la inversión total antes de decidir
Para saber cuánto dinero necesitas realmente, no te fijes únicamente en la inversión publicada por la franquicia.
Tu presupuesto debe contemplar todos los gastos de apertura, las garantías del local, las existencias y una reserva de liquidez.
También es importante valorar qué parte financiarás con recursos propios y cuánto tendrás que solicitar a una entidad financiera.
Una franquicia puede tener un modelo de negocio probado, pero empezar sin suficiente liquidez puede poner en riesgo su viabilidad desde los primeros meses.
Antes de elegir una enseña, compara distintas oportunidades, solicita información económica detallada y elabora una previsión realista de ingresos y gastos. Una buena planificación financiera es tan importante como elegir la marca adecuada.