Una de las principales ventajas de abrir una franquicia es incorporarse a un modelo de negocio que ya ha sido desarrollado y probado por una empresa franquiciadora. Sin embargo, disponer de una marca reconocida y de un sistema de trabajo establecido no elimina los costes que supone poner en marcha y gestionar una actividad empresarial.
Cuando un emprendedor analiza las condiciones económicas de una franquicia, es habitual que preste especial atención a la inversión inicial. Pero esa cifra no siempre refleja todos los recursos necesarios para abrir el establecimiento y mantenerlo en funcionamiento durante sus primeros meses.
Además del canon de entrada, existen gastos periódicos y otros desembolsos que pueden aparecer a lo largo de la relación contractual. Conocer cuáles son, cómo se calculan y qué impacto tienen sobre la facturación permite valorar mejor la viabilidad económica de una franquicia.
Además de conocer la inversión anunciada por la marca, es importante calcular cuánto dinero necesitas realmente para abrir una franquicia, incluyendo los gastos de apertura y la liquidez necesaria para los primeros meses.
1. Royalties: cuánto tendrás que pagar a la central franquiciadora
Los royalties son las cantidades periódicas que algunas franquicias cobran a sus franquiciados por formar parte de la red y recibir los servicios establecidos en el contrato.
Generalmente, estos pagos están relacionados con el uso de la marca, la asistencia continuada, el soporte operativo y el acceso a los sistemas desarrollados por la franquiciadora.
Los royalties pueden establecerse de diferentes maneras:
- Porcentaje sobre las ventas: el franquiciado abona una parte de su facturación mensual.
- Cuota fija: se paga una cantidad determinada, independientemente del volumen de negocio.
- Sistema mixto: combina una cuota fija con un porcentaje variable o establece determinados mínimos.
Por ejemplo, una franquicia que facture 25.000 euros mensuales y tenga establecido un royalty del 5 % sobre las ventas netas de IVA deberá destinar 1.250 euros mensuales a este concepto.
Es importante tener en cuenta que los royalties calculados sobre facturación pueden seguir siendo exigibles aunque el negocio no obtenga beneficios.
Antes de firmar, conviene comprobar qué servicios incluye el royalty, cómo se calcula, cuándo se paga y si existen importes mínimos o posibles revisiones de las condiciones.
También hay franquicias que no cobran royalties periódicos, aunque esto no significa necesariamente que tengan menores costes globales. En determinados modelos, los ingresos de la central proceden de los suministros, productos u otros servicios.
2. Canon de publicidad: la inversión en promoción de la marca
Muchas redes de franquicias cuentan con un fondo común destinado a financiar campañas publicitarias y acciones de marketing para mejorar el reconocimiento y posicionamiento de la marca.
Para ello, pueden establecer un canon de publicidad que el franquiciado debe abonar periódicamente, generalmente mediante un porcentaje sobre sus ventas o una cuota fija.
Este importe puede destinarse a campañas digitales, publicidad en medios de comunicación, acciones promocionales o iniciativas de comunicación corporativa.
Sin embargo, el canon de publicidad general no siempre cubre las acciones de marketing local necesarias para atraer clientes a un establecimiento concreto.
Por ejemplo, algunas franquicias exigen al franquiciado una inversión adicional en publicidad para la inauguración, promociones locales o campañas específicas de captación de clientes.
Por eso, antes de incorporarse a una red, es recomendable aclarar qué acciones se financian con el canon, qué servicios recibe el franquiciado y qué gastos publicitarios deberá asumir directamente.
3. Alquiler y suministros: los gastos fijos del establecimiento
En las franquicias que requieren un local comercial, el alquiler suele representar uno de los principales costes mensuales.
Su importe depende de la ciudad, la ubicación, la superficie y las características del inmueble. Un local situado en una zona comercial de gran afluencia puede ofrecer mayores oportunidades de venta, pero también exigir una facturación más elevada para cubrir sus costes.
A este gasto hay que añadir los suministros y servicios necesarios para desarrollar la actividad: electricidad, agua, climatización, telecomunicaciones, sistemas informáticos, mantenimiento y, en su caso, gestión de residuos.
También deben contemplarse otros conceptos como seguros, tasas, gastos de comunidad o servicios de limpieza.
En determinados negocios, especialmente los relacionados con la hostelería, el consumo energético puede representar una partida relevante del presupuesto mensual.
Antes de elegir el local, es conveniente elaborar una previsión de todos estos gastos y comprobar su peso sobre las ventas estimadas.
4. Gastos de personal: salarios y cotizaciones sociales
El personal es otro de los factores que más influyen en la rentabilidad de una franquicia.
Aunque algunos modelos están diseñados para funcionar mediante autoempleo, otros requieren contratar trabajadores desde el primer día.
A la hora de calcular el coste de personal no basta con considerar los salarios. También deben incluirse las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social, las pagas extraordinarias, las vacaciones, las sustituciones y otros costes laborales que correspondan.
Además, es necesario tener en cuenta los horarios de apertura, los descansos y las necesidades de personal durante los periodos de mayor actividad.
Por ejemplo, una franquicia de hostelería que abra todos los días de la semana puede necesitar una plantilla superior a la prevista inicialmente para garantizar la cobertura de los distintos turnos.
Uno de los errores más frecuentes al elaborar un plan económico es calcular el coste laboral únicamente a partir del salario que percibe el trabajador, sin contemplar el coste total que supone para la empresa.
También es importante valorar si el franquiciado trabajará directamente en el negocio. En ese caso, conviene incluir una remuneración razonable por su trabajo para conocer la rentabilidad real del establecimiento.
5. Obras, reformas y adecuación del local
La inversión necesaria para acondicionar un establecimiento puede variar considerablemente según el sector y las exigencias de la marca franquiciadora.
En muchas franquicias, los locales deben cumplir unos estándares de imagen corporativa, distribución, mobiliario, iluminación y equipamiento.
Esto puede implicar obras de reforma, instalaciones eléctricas, sistemas de climatización, adaptación de accesos, rótulos, mobiliario y otros elementos necesarios para la apertura.
También hay que considerar los honorarios técnicos, las licencias y los trámites administrativos correspondientes.
Una cuestión especialmente importante es comprobar si el presupuesto de inversión facilitado por la franquiciadora incluye todas estas partidas o si algunas deberán contratarse y abonarse por separado.
El coste de acondicionamiento es uno de los factores que conviene analizar al comparar dos franquicias sin fijarte solo en el precio, ya que una inversión inicial aparentemente menor puede implicar gastos adicionales.
Asimismo, conviene revisar las obligaciones relacionadas con futuras reformas. Algunas cadenas contemplan actualizaciones de imagen corporativa o renovaciones periódicas de sus establecimientos que pueden suponer nuevas inversiones durante la vigencia del contrato.
Antes de firmar, es recomendable solicitar un presupuesto detallado y comprobar qué trabajos son obligatorios, qué proveedores deben utilizarse y quién asumirá su coste.
6. Otros gastos que también debes tener en cuenta
Además de los costes anteriores, existen otras partidas que pueden afectar al presupuesto inicial y a los resultados de explotación de una franquicia.
Entre ellas se encuentran la compra inicial de mercancía, la reposición de productos, las herramientas informáticas, los seguros, la asesoría contable y laboral, las comisiones bancarias o los gastos de financiación.
También es importante disponer de un fondo de maniobra suficiente para afrontar los primeros meses de funcionamiento, especialmente mientras el establecimiento alcanza un volumen de ventas estable.
Este capital permite atender los compromisos de pago aunque los ingresos iniciales sean inferiores a los previstos.
Una franquicia puede contar con buenas perspectivas comerciales y, aun así, atravesar dificultades de tesorería si no dispone de recursos suficientes durante su puesta en marcha.
7. Qué información debes solicitar antes de firmar una franquicia
Antes de incorporarse a una red, el futuro franquiciado debe analizar las condiciones económicas y contractuales de la oportunidad.
En España, el Real Decreto 201/2010 establece la obligación de facilitar determinada información precontractual al candidato con una antelación mínima de veinte días hábiles antes de la firma del contrato o precontrato, o de la entrega de cualquier pago.
Esta información debe incluir, entre otros aspectos, una estimación de las inversiones y gastos necesarios para poner en marcha un negocio tipo, así como los elementos esenciales del contrato y las contraprestaciones económicas.
Además de revisar esta documentación, es recomendable solicitar una previsión económica detallada, conocer los criterios utilizados para estimar las ventas y hablar con franquiciados que ya estén desarrollando la actividad.
También conviene comprobar las condiciones de renovación contractual, las posibles inversiones futuras y las obligaciones de compra a determinados proveedores.
Conocer todos los gastos es fundamental para elegir una franquicia
Invertir en una franquicia supone asumir un compromiso económico que va mucho más allá del desembolso inicial.
Royalties, publicidad, personal, suministros y reformas son gastos que deben analizarse conjuntamente para determinar la viabilidad del proyecto.
Una franquicia con una inversión inicial reducida no tiene por qué ser más rentable que otra que requiera un desembolso mayor. La diferencia estará en la relación entre los ingresos previstos, los márgenes comerciales, los costes de funcionamiento y la inversión necesaria.
Antes de firmar un contrato de franquicia, lo importante no es conocer únicamente cuánto cuesta abrir el negocio, sino cuánto costará mantenerlo y qué nivel de ventas necesitará para generar beneficios.
Contar con un estudio económico realista y revisar detenidamente las condiciones contractuales son dos pasos fundamentales para elegir una franquicia con mayores garantías.