Cada vez más personas se plantean abandonar su trabajo por cuenta ajena para poner en marcha su propio negocio. La posibilidad de tener independencia profesional y desarrollar un proyecto propio resulta atractiva, y las franquicias ofrecen una alternativa interesante al contar con una marca consolidada, un modelo de negocio probado y el respaldo de una central franquiciadora.
Sin embargo, antes de dar el paso conviene analizar tanto la viabilidad del negocio como la situación económica y personal del futuro franquiciado.
1. Revisar el presupuesto familiar antes de emprender
Uno de los primeros aspectos que conviene estudiar es cuánto dinero necesita la familia cada mes. Mientras se trabaja por cuenta ajena, los ingresos suelen ser estables, pero al abrir una franquicia pueden pasar varios meses hasta que el negocio genere beneficios suficientes.
Por eso, es importante calcular los gastos habituales de vivienda, alimentación, suministros, préstamos y demás obligaciones familiares. El objetivo es conocer cuánto dinero será necesario para mantener el nivel de vida mientras la franquicia comienza a funcionar.
Por ejemplo, una familia con gastos mensuales de 2.500 euros necesitaría disponer de 15.000 euros para cubrir seis meses sin ingresos personales. Este ahorro debería mantenerse separado del dinero destinado a la inversión en la franquicia.
2. Calcular el tiempo disponible para gestionar la franquicia
Abrir un negocio propio no siempre significa trabajar menos horas. De hecho, durante los primeros meses suele exigir una dedicación importante, especialmente cuando se trata de una franquicia de autoempleo.
La formación inicial, la atención al cliente, la gestión del personal y el seguimiento de las ventas pueden ocupar buena parte de la jornada. Por eso, antes de elegir una franquicia conviene valorar si el negocio es compatible con las responsabilidades familiares y personales.
También es importante distinguir entre las franquicias de autoempleo, en las que el propietario participa directamente en la actividad diaria, y las franquicias de inversión, que permiten delegar determinadas funciones. Conocer las diferencias entre una franquicia de autoempleo o de inversión ayudará a elegir el modelo que mejor se adapte al tiempo disponible y a los objetivos personales.
Elegir una franquicia adaptada al tiempo disponible es tan importante como estudiar su rentabilidad.
3. Contar con un margen económico para los primeros meses
Uno de los errores más frecuentes al emprender es pensar que basta con disponer de la inversión inicial anunciada por la franquicia. Por eso, antes de tomar una decisión, conviene calcular cuánto dinero necesitas realmente para abrir una franquicia, incluyendo los gastos de apertura y la liquidez necesaria para afrontar los primeros meses de actividad.
Además del canon de entrada, el acondicionamiento del local y el equipamiento, pueden existir otros gastos como fianzas, licencias, contratación de personal o acciones comerciales de lanzamiento.
A todo ello hay que añadir el capital circulante necesario para afrontar los primeros meses de actividad. Una franquicia puede tardar en alcanzar el volumen de ventas previsto, pero desde el primer día deberá hacer frente al alquiler, los suministros, los salarios y otros costes.
Por ejemplo, si abrir una franquicia requiere 60.000 euros, puede ser aconsejable disponer de otros 12.000 euros para cubrir las necesidades iniciales de funcionamiento, además del ahorro destinado a los gastos familiares. Estas cantidades son orientativas y dependerán de las características del negocio.
Lo importante es no invertir todos los ahorros en la apertura y quedarse sin liquidez antes de que el establecimiento alcance su punto de equilibrio.
4. Comprobar si la franquicia puede sustituir tu salario
Antes de dejar el trabajo también es necesario analizar qué ingresos podrá proporcionar el negocio a su propietario.
No debe confundirse la facturación con el beneficio. Una franquicia puede alcanzar un buen volumen de ventas, pero tendrá que descontar todos sus gastos antes de generar una rentabilidad real. También es importante conocer cuánto tarda una franquicia en empezar a dar beneficios, ya que este plazo influirá directamente en el ahorro necesario antes de abandonar el empleo.
Por eso, conviene estudiar las previsiones económicas de la franquicia y calcular cuánto deberá facturar para cubrir todos los costes y permitir al franquiciado obtener una remuneración suficiente.
También es recomendable hablar con otros franquiciados de la cadena para conocer su experiencia y tener una visión más realista de la evolución del negocio durante los primeros meses.
5. Elegir el momento adecuado para dejar el empleo
No es necesario abandonar el trabajo para empezar a buscar una franquicia. De hecho, mantener los ingresos mientras se analizan diferentes oportunidades puede facilitar una decisión más tranquila. Además, conviene saber cómo comparar dos franquicias sin fijarte solo en el precio, valorando también sus costes de funcionamiento, la dedicación necesaria y el apoyo de la central franquiciadora.
Antes de presentar la renuncia, lo recomendable es haber seleccionado la franquicia, estudiado su viabilidad económica y confirmado las posibilidades de financiación.
También conviene tener en cuenta que una baja voluntaria no genera por sí sola derecho a cobrar el paro. Por tanto, es importante revisar las consecuencias económicas de abandonar el empleo y las posibles ayudas disponibles según la situación laboral.
La búsqueda de un local, las obras de acondicionamiento o la obtención de licencias pueden retrasar la apertura, por lo que conviene coordinar la salida del empleo con el calendario real del proyecto.
Emprender con una franquicia, una decisión que debe planificarse
Dejar un empleo para abrir una franquicia puede ser el comienzo de una nueva etapa profesional. Contar con el respaldo de una marca y un modelo de negocio desarrollado facilita determinados aspectos del emprendimiento, pero no elimina los riesgos económicos.
Antes de tomar la decisión, es fundamental conocer los gastos familiares, valorar el tiempo que exigirá el negocio y disponer de recursos suficientes para afrontar los primeros meses.
La clave no está únicamente en encontrar una franquicia rentable, sino en elegir el momento adecuado para emprender sin comprometer la estabilidad económica personal y familiar.